Las historietas, cubiertas por el polvo, descansan hoy en aquel armario. Hay que saber ser princesa sin un rey que te estreche entre sus
brazos. Saber ser un ángel en un infierno permanente ,ojalá que la vida me siga presentando gente con un grado mínimo de tu sensibilidad, para así poder
creer que, aún hoy puede haber honestidad. Quienes entienden
de lo que estoy hablando saben que este ser, de ojos
esmeralda, tiene la capacidad de despertar un desfile de emociones en la espalda. Porque,
alguna vez, creyó tener su sol y
este se fue en busca de otro amor. Y su alma, lejos de parecer
hielo ante la falta de esa luz, pensó: "Por qué habría
de angustiarme tras su ausencia? Si aquel sol, como yo, se formó de nuestro
amor" cerró la puerta con suma prudencia y espera otra estrella para fundir de a dos.